Específicamente, un caso es una relación escrita que describe una situación establecida en la vida de una persona, familia, grupo o empresa.
Su aplicación como estrategia o técnica permite generar soluciones válidas para los posibles problemas de carácter complejo que se presenten en una realidad. En este sentido el caso enseña a vivir en sociedad.
Es una técnica que proporciona casos que representan situaciones problemáticas diversas para que se estudien y analicen
CASO:
“ANALISIS
DE LAS CAUSAS DEL MANEJO INADECUADO DE LOS INGRESOS ECONOMICOS DEL HOGAR Y SU
REPERCUSION EN LA ESTABILIDAD FAMILIAR EN LA CDLA. “LA PRADERA” DE LA CIUDAD DE
MANTA”.
Objetivo General:
Estudiar
e identificar las causas del manejo inadecuado de los ingresos económicos en los
hogares, y determinar sus efectos a corto, mediano y largo plazo en la
estabilidad de las familias de la ciudadela ‘’ La Pradera’’ de la ciudad de
Manta en el periodo de 2014.
Objetivos
Específicos
m
Investigar
las principales causas del mal uso de los ingresos en los hogares del sector.
m
Identificar
como repercute estos gastos innecesarios en el hogar.
m
Hacer
conocer a los habitantes del sector el porqué de este uso inadecuado de
sus ingresos mediantes charlas en
donde expliquen las principales causas y consecuencias de su mal manejo
económico.
m
Concientizar
a las familias a no gastar más de sus ingresos.
m
Impartirles
ideas para que tengan mejores ideas en el ahorro de los ingresos y su
administración.
m
Brindar
ideas de inversión familiar a los habitantes para incentivarlos a tener sus
propios ingresos para evitar la inestabilidad económica mediante información
científica, trípticos donde brinden información acerca de cómo invertir en un
negocio.
·
EL DINERO Y SU ADMINISTRACIÓN EN EL HOGAR
Para satisfacer las necesidades familiares se hace
inevitable los gastos en los bienes necesarios y servicios. La inflación y la
constante subida de precios, en productos y servicios, deben requerir a buscar
soluciones que puedan optimizar la economía hogareña y adaptarnos al nuevo
presupuesto familiar.
El dinero se ha convertido en una obsesión para la
mayoría de la gente porque aparece en la sociedad como referencia del éxito y
del poder.
Es entonces un reto para la sociedad, el uso adecuado del recurso monetario, de tal forma que el hombre se convierta en un poseedor y no en un ser dominado por los efectos del dinero.
Es entonces un reto para la sociedad, el uso adecuado del recurso monetario, de tal forma que el hombre se convierta en un poseedor y no en un ser dominado por los efectos del dinero.
Ser poseedor de una gran fortuna, no se puede catalogar
como algo positivo o negativo, simplemente porque el dinero en sí no es bueno
ni malo. Es el uso correcto o incorrecto del mismo el que determina las
bondades de su abundancia. Tal como va el mundo, se
observa una gran necesidad de educar en el uso del dinero, con el propósito de
lograr que la sociedad aprenda a considerarlo como un medio y no como un fin.
Lo primero que se debe aprender es a no desperdiciar el dinero. En ocasiones se aprende más en la escasez que en la abundancia.
Cuando se tiene más de lo
que se necesita, se empieza a caer en el despilfarro y a crear necesidades
injustificadas y compulsivas, administrar el dinero implica
responsabilidad de hacerlo crecer sin que el precio de ello sea olvidarnos del
bienestar actual o futuro del hombre.
Ajustar los deseos y necesidades a un presupuesto implica
práctica, y para administrar el dinero se requiere saber cómo hacerlo; no se
trata solamente de aprender a ajustar los gastos a los ingresos que se
devengan. Es aconsejable conocer el valor del dinero y lo que cuesta
conseguirlo. Este recurso no resulta de la nada, por el contrario, es la
consecuencia del trabajo y la dedicación.
·
EL VALOR DEL DINERO
El dinero en sí mismo no es ni bueno ni malo, todo
depende del valor y del uso que le demos. No es acertado desearlo
desmesuradamente, convirtiéndolo en una obsesión para nosotros. Sería una
irresponsabilidad despreciarlo, porque es un medio para poder vivir dignamente.
El valor del dinero depende del fin que le demos.
Hay familias que con el dinero que consiguen a través de
su trabajo y con una buena administración del mismo, logran una situación
económica holgada que les hace más libres e independientes, con capacidad de
elección en algunas cosas, como pueden ser aspectos concretos de la educación
de sus hijos: determinados colegios, clases de inglés, música, deporte...,
elegir un seguro médico privado o permitirse el placer de viajar y enseñarles a
sus hijos diferentes lugares y formas de vida.
Lo importante es darle el uso correcto. No podemos
permitir que nos ciegue ocupando en nuestra vida un lugar prioritario, ni caer
en el error de valorar a los demás por lo que tienen y no por lo que son.
Vivimos en una sociedad de consumo en la que tendemos a
compararnos con los demás y, generalmente, lo hacemos en términos de posesión.
Se valora el exceso el dinero y a las personas que lo poseen, siendo éstas un
referente para muchos que llegan a olvidarse de los valores realmente
importantes de las personas.
¿CÓMO SE CONSIGUE ECONOMIZAR EN LOS DESEMBOLSO MÁS FRECUENTES DEL PRESUPUESTO FAMILIAR?
m Reducir el consumo de energía: Emplear luz natural siempre que sea posible y
artificial sólo cuando sea necesario, no dejar luces encendidas, sustituir las
lámparas convencionales por otras fluorescentes. Comprobar y controlar el
consumo de los electrodomésticos, todos ellos tienen indicaciones que
posibilitan un buen rendimiento sin consumir demasiado.
m Contratación de compañía de
telefonía celular: En la telefonía celular
hay muchas ofertas, antes de decidirse por una de ellas realizar una
comparación de tarifas que se ajusten a las necesidades reales de la familia y
evaluar la más rentable.
m Prevención en el consumo de
gas: Para optimizar el
consumo de gas, es necesario verificar que los artefactos que usan este
combustible se hallan en perfectas condiciones de funcionamiento.
m Ahorro en el consumo de agua: Dejar una llave de agua abierta gasta 5 litros de agua
por minuto. Sólo goteando deja correr aproximadamente 60 litros de agua por
día. Controlar que no surjan inconvenientes en la provisión de agua, nos
posibilitará economizar.
m
El dinero que damos a nuestros hijos: Una de las grandes dudas de los padres es qué
cantidad de dinero dar a los hijos, a partir de qué edad y con qué frecuencia.
Lo aconsejable es empezar a partir de los once años
de edad, ya que es alrededor de esta edad, cuando los niños tienen la suficiente
madurez para saber utilizarlo y decidir en qué lo van a emplear.
Conforme se van haciendo mayores debemos aumentarle
la asignación para incluir en ella otros gastos como medios de transporte de
esta forma, que vayan aprendiendo a administrarse y a ser responsables en el
uso del dinero.
m
Cómo enseñar les a administrar el dinero: Hay algunas pautas que pueden ayudarnos a manejar
la relación de nuestros hijos con el dinero.
m
Ahorrar hasta conseguir la cantidad que necesitan: Enseñarles a no gastarlo inmediatamente; que
esperen a estar seguros de lo que desean hacer con esa cantidad y, si no es
suficiente, que esperen a la siguiente asignación para acumular la cantidad que
necesitan.
m
Ser generosos con su dinero: Deberíamos enseñarles a ahorrar pensando también
en los demás. Pensar que se aproxima el cumpleaños de su hermano, padres o
abuelos y que un pequeño detalle les haría muy felices, o para dar una
aportación esporádica para una causa benéfica.
m
No dejarse llevar por las marcas: Deben aprender lo que realmente valen las cosas,
comparando precios y mirando ofertas y no dejarse llevar por marcas de moda que
triplican el valor del objeto en sí.
m
Saber ganar dinero cuesta esfuerzo: Los hijos deben saber que el dinero es consecuencia
del trabajo y esfuerzo de sus padres, deben, por tanto, valorarlo y respetar
m
Educar en la sobriedad: Supone enseñarles a distinguir entre lo que es razonable gastar y lo
que es inmoderado. Y a diferenciar entre caprichos o deseos inmediatos o superficiales
de otras cosas que realmente necesitan o valoran.
La sobriedad significa estar por encima de los
caprichos y saber soportar carencias sin que eso suponga una frustración para
nuestros hijos.